Hay huéspedes que llegan a Cali con una lista de sitios y un mapa lleno de alfileres regados por toda la ciudad. Y hay otros que descubren, el segundo día, que casi todo lo que querían ver está a quince minutos caminando.
El bulevar del río, al frente
Salga del edificio, cruce y ya está. El Bulevar del Río recorre la Avenida Colombia y es el paseo más caleño que existe: los gatos de Hernando Tejada al final, las terrazas de café, la gente trotando al amanecer. De noche cambia por completo — se llena de familias y de música.
Granada, a dos cuadras
La zona rosa de Cali. Restaurantes, bares y heladerías en un barrio que se camina entero en media hora. Si viene por trabajo y quiere cerrar el día con algo decente de comer, no tiene que pensarlo mucho.
Cristo Rey y Las Tres Cruces
Los dos miradores que se ven desde su ventana. Cristo Rey queda al occidente, en el Cerro de los Cristales: la subida es en carro o en taxi y la vista del valle completo vale el viaje. Las Tres Cruces es la caminata que hacen los caleños a las seis de la mañana — exigente, pero con el desayuno de mote y aguapanela esperando arriba.
La Ermita y el centro histórico
A diez minutos por la Avenida Colombia. La iglesia neogótica más fotografiada de la ciudad, y desde ahí el centro entero: la Plaza de Cayzedo, el Teatro Municipal, el Museo La Tertulia si sigue por el río.
Lo que hace distinta una estadía en la torre no es solo la vista desde el piso 30. Es que buena parte de Cali le queda a pie.
